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CBD para el dolor: ¿mito o realidad?
En 2014, la empresa francesa Sanofi llevó a cabo una encuesta cuyos resultados son, como mínimo, inquietantes: el 92 % de los franceses encuestados habría sufrido dolor a lo largo del año, y el 52 % de ellos seguiría sufriéndolo. En otras palabras, ya sea pasajero o permanente, el dolor constituye un verdadero problema de salud, tanto en Francia como a nivel internacional.
Se estima que el 30 % de la población general sufre dolores crónicos a diario, de los cuales el 20 % son de intensidad elevada. A pesar de los planes nacionales puestos en marcha, la conclusión es inequívoca: el dolor no se trata adecuadamente.
En este contexto, el Cannabis Sativa L. despierta cada vez más interés en la comunidad científica por sus posibles efectos analgésicos. El CBD podría interactuar con los receptores responsables de la transmisión del dolor. ¿Mito o realidad? ¿Será el cannabidiol el analgésico del futuro?
¿Son todos los dolores malos?
El dolor agudo
El dolor, en su función primaria, no tiene nada de malo para el organismo. Desempeña una función de alarma y prevención. Si no sintiéramos dolor, no tendríamos capacidad alguna para evaluar el peligro.
Por ejemplo, al pasar la mano por encima de una llama, no sabríamos que está destruyendo nuestros tejidos. Por lo tanto, el dolor no es un mal en sí mismo, sino más bien una protección del organismo frente a una lesión corporal.
Este tipo de dolor se denomina «dolor agudo». Se caracteriza por una intensa sensación de dolor que podríamos calificar de «punzante». El dolor agudo, también conocido como «dolor nociceptivo», es saludable; tiene diferentes funciones:
- Advertir al organismo del peligro y activar un reflejo de retirada.
- Advertir al organismo de una posible lesión.
Aunque es beneficioso, este dolor no es agradable de soportar e incluso puede provocar una sensación de malestar. Por eso, el dolor nociceptivo puede llevar a buscar alivio, ya sea mediante el CBD o mediante otra molécula capaz de calmar el dolor de forma temporal.
El dolor crónico: patológico
El dolor crónico, por su parte, es mucho menos saludable. Los dolores crónicos se producen cuando el organismo sigue recibiendo señales de dolor, a pesar del paso del tiempo. Se puede calificar un dolor de crónico a partir del momento en que dura más de tres meses. Pierde su función de alarma, «el dolor ya no es un síntoma, sino que se convierte en una enfermedad».
Entre los dolores crónicos se encuentran los dolores musculares y articulares, generalmente relacionados con inflamaciones recurrentes que dañan el sistema de transmisión del dolor; los dolores neuropáticos, que reflejan un deterioro general del sistema nervioso central o periférico y que hacen que el sistema de transmisión del dolor sea incontrolable; los dolores mixtos, que combinan ambos, y los dolores nociplásticos, como las cefaleas y la fibromialgia, que están relacionados con una alteración de la detección del dolor.
En otras palabras, el dolor crónico implica un dolor que ya no advierte de un mal, sino que se convierte en el mal mismo. Muchas personas lo padecen, cerca del 30 % en Francia, siendo el dolor de espalda el más frecuente, ya que representa el 70 % de los dolores crónicos.
El dolor crónico es el más problemático. Con el envejecimiento de la población, afecta y afectará cada vez a más personas.
El CBD: ¿el analgésico del futuro?
Pero, ¿por qué interesarse por el cannabidiol para combatir el dolor? No es casualidad que la comunidad científica intente determinar la posible acción analgésica del cannabidiol; este cannabinoide tendría pocos efectos secundarios, en comparación con muchos medicamentos del mercado.
En los últimos años, la crisis de los opioides en Norteamérica ha puesto de manifiesto los daños que causa una mala gestión del dolor. En Estados Unidos, entre febrero de 2021 y febrero de 2022, cerca de 82 000 personas fallecieron por sobredosis, relacionada con los opioides. Cientos de miles de personas han fallecido en las últimas décadas. Una de las razones más evidentes ha sido la promoción de analgésicos potentes que han provocado una dependencia generalizada de los opioides.
En Francia, aunque la situación no reviste un carácter catastrófico similar, se observa, no obstante, un aumento del consumo de medicamentos opiáceos.
Por el contrario, unas cifras preocupantes demuestran que muchas personas, especialmente los jóvenes, no se molestan en acudir al médico. Según la encuesta de Sanofi, «los jóvenes de entre 18 y 24 años tienden a esperar a que el dolor desaparezca por sí solo». Parece necesario encontrar una solución a este mal cotidiano, que puede tener graves repercusiones en la vida diaria (depresión, disminución del rendimiento en el trabajo, aislamiento…)
¡El CBD podría ser una de ellas! Según el toxicólogo Nicolas Donzé, en su artículo «Los fitocannabinoides: ¿actualizar nuestra imagen del Cannabis Sativa L?», ya es hora de aprovechar y analizar el cannabidiol por lo que es: un potencial analgésico y antiinflamatorio con muy pocos efectos secundarios, a diferencia de muchos medicamentos del mercado.
Es cierto que algunas moléculas alivian el dolor. Pero eso no significa que sean buenas para la salud en un uso a largo plazo. Por ejemplo, el cigarrillo reduciría la sensación de dolor, sin embargo, todos estamos de acuerdo: provoca mucho más a largo plazo.
¿Por qué el cannabidiol puede ser interesante contra el dolor?
Cannabidiol y dolor: un potencial
¿Por qué inclinarnos por el cannabidiol cuando existen otras moléculas? El CBD representa un verdadero potencial para la medicina del futuro. Con pocos efectos secundarios, parece imponerse como una molécula relevante para combatir el dolor agudo y crónico.
De hecho, el cannabis se utiliza desde hace mucho tiempo para combatir las dolencias cotidianas. ¡Se han encontrado rastros de su uso en la cultura china desde el año 2900 a. C.! Se utilizaba por sus propiedades antiespasmódicas y antiinflamatorias.
¡El CBD, como cannabinoide derivado de la planta de cáñamo, podría tener efectos analgésicos! De hecho, cuando sentimos dolor, nuestro cuerpo produce de forma natural endocannabinoides, anandamida y 2AG (2-araquidonil-sn-glicerol), que activan los receptores CB para reducir la sensación de dolor.
Además, cuando consumimos fitocannabinoides (cannabinoides exógenos que se desarrollan en las plantas), como el CBD, estos pueden interactuar con los mensajes de dolor que se envían al cerebro. En otras palabras, pueden modular nuestras sensaciones de la misma manera que nuestros endocannabinoides, que son producidos por el cuerpo. El cannabidiol, debido a su interacción con nuestros receptores CB1 y CB2, podría tener, por tanto, propiedades analgésicas.
Por supuesto, las investigaciones siguen en curso para evaluar el alcance de la acción del cannabidiol contra el dolor. Se sabe que el THC medicinal ya está autorizado en algunos países para aliviar los dolores relacionados con el cáncer, por ejemplo. Ya existe en el mercado un medicamento analgésico compuesto por CBD y THC.
Las limitaciones del CBD: falta de investigación
Sin embargo, todos los estudios sobre los beneficios analgésicos del cannabidiol mantienen cierta reserva: hay muy poca investigación. Aunque muchos estudios validan el potencial analgésico del CBD, la mayoría denuncia la falta de investigación sobre el tema, e incluso lamenta este retraso inaudito de la investigación, debido principalmente a la mala imagen del THC.
La cuestión principal radica sobre todo en la dosificación. Al parecer, dependiendo de la dosis absorbida, el CBD no produce los mismos efectos. La comunidad científica exige volver a los orígenes: el cáñamo ya no debería ser demonizado, en un mundo donde predominan los opioides. ¡Hay que determinar todos los pormenores!
Otra reserva es que el cannabidiol podría tener efectos de interacción farmacológica. Por lo tanto, sin el consejo de un médico, no se recomienda en absoluto consumirlo mientras se está en tratamiento. La interacción farmacológica podría ser tanto un inconveniente del cannabinoide como una ventaja, ya que, si se controla adecuadamente, el cannabidiol podría permitir reducir la dosis de ciertos medicamentos, potenciando sus efectos.
Recordemos que, actualmente, el CBD no es un medicamento. Se trata de una molécula para el bienestar que no sustituye en absoluto al consejo médico.
¡El CBD contra el dolor ya es popular!
¡Los usuarios no tienen tiempo que perder! Muchas personas ya recurren al cannabidiol para combatir dolencias como:
- El dolor de espalda,
- La artrosis,
- La endometriosis,
- Diversos dolores crónicos o agudos.
Esto demuestra una creciente necesidad de tratamiento del dolor. Los investigadores aún no están seguros del efecto del cannabidiol sobre el dolor. Algunos estudios sugieren que el efecto analgésico podría deberse al famoso «efecto placebo». Otros indican lo contrario.
En cualquier caso, ¡parece que el CBD contra el dolor… funciona! Muchos usuarios, que utilizan el cannabidiol para aliviar sus dolores crónicos, opinan que el CBD ha reducido realmente su sufrimiento diario.
Philippe, repartidor desde hace más de 20 años, cuenta:
«Tengo un trabajo que «destrozaba» el cuerpo, no es de extrañar que hoy sufra dolores, aunque realmente no me quejo... De tanto cargar paquetes, me empezó a doler el hombro, todos los días. No se puede hacer gran cosa… Hace un año, empecé a fumar CBD para ver si me ayudaba. Sigo teniendo dolor en el hombro, pero mucho menos. Realmente ha cambiado mi día a día, que se ha vuelto soportable…»
Philippe también nos cuenta que, sin esta ayuda externa, quizá habría planteado un cambio de profesión.
Camille, por su parte, lleva años padeciendo endometriosis. Ella cuenta:
«No pegaba ojo en toda la noche. Es difícil darse cuenta del dolor que pueden provocar las menstruaciones dolorosas, sobre todo en el caso de la endometriosis. Me despertaba cansada, me dolía todo el día… era insoportable, la verdad. Empecé a tomar aceite de CBD para calmar mis dolores, estaba harta de atiborrarme de analgésicos. Mi día a día es ahora más llevadero, sigo teniendo crisis, pero tengo la impresión de que son menos intensas y duermo un poco mejor.»
Concluyamos…
Ya sea por efecto placebo o real, parece que el cannabidiol ayuda de verdad a muchos usuarios a calmar sus dolores. Evidentemente, el CBD no es un medicamento. Sin embargo, se impone como un ingrediente imprescindible para el bienestar de las personas que sufren a diario dolores crónicos. Ya sea en el contexto de dolores agudos o crónicos, el cannabidiol podría imponerse como el analgésico del futuro, en contraposición a los opioides, que tienen graves efectos secundarios.
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