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THCV: ¿Cuáles son sus efectos? ¿Es más potente que el CBD?
En un mundo en el que la desinformación está a la orden del día, los internautas son cada vez más exigentes con la veracidad de la información que leen. Al contrario de lo que algunos piensan, los internautas se convierten en auténticos investigadores cuando les falta una información crucial.
Cuando pensamos en el debate que suscitó el HHC (hexahidrocannabinol), nos damos cuenta de que tanto sus defensores como sus detractores utilizaban una terminología similar: aunque opuestos en cuanto a opiniones, lo cierto es que difundían las mismas ideas, sin pruebas científicas que las respaldaran y sin citar fuentes. Incluso el informe de la ANSM (Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento) que sanciona la prohibición del HHC destaca por una flagrante ausencia de fuentes que remitan a estudios científicos pertinentes.
Ahora que el THCV (tetrahidrocannabivarina) llega al mercado, hay que reconocer que la dictadura de la opinión (tanto de detractores como de defensores) corre el riesgo de empañar los futuros debates que lo afecten. Así pues, analicemos por un momento los estudios científicos realizados y ¡no cedamos!
¿Qué es el THCV? ¿Cuál es su potencial? ¿Por qué nos afecta?
Lo que hay que recordar:
¿Qué es el THCV?
Lección de química: la molécula de THCV
Es necesario ofrecer una breve definición del THCV. El THCV, también denominado «Δ9-THCV», se conoce igualmente por su nombre completo «tetrahidrocannabivarina». La tetrahidrocannabivarina (THCV) no tiene la misma estructura molecular que el THC (tetrahidrocannabinol). Se trata de lo que se denomina un análogo del grupo «propilo», lo que también indica el sufijo «-varina». Un propilo se distingue por su estructura molecular: está compuesto por una cadena de tres átomos de carbono, a diferencia del grupo pentilo, al que pertenece el THC.
Su fórmula molecular es C19H26O2, lo que implica que contiene diecinueve átomos de carbono, veintiséis de hidrógeno y dos de oxígeno. Existen dos isómeros asociados al THCV: el Δ8 y el Δ9. Sin entrar en detalles, esto significa que la disposición de la molécula de THCV puede variar ligeramente y producir efectos diferentes.
De hecho, químicamente, el THCV posee los mismos átomos que el CBDV (cannabidivarina), con la diferencia de que el CBDV contiene siete isómeros.
¿Qué podemos decir al respecto? Todo esto está muy bien, pero ¿cómo podemos interpretarlo? La química es una ciencia de la exactitud y la sutileza. No por el hecho de que una molécula se parezca de cerca o de lejos a otra significa que sea la misma. En el caso que nos ocupa, se trata de una molécula del grupo «propilo» que puede tener efectos muy diferentes a los del grupo pentilo, ¡como veremos!
Tetrahidrocannabivarina: un fitocannabinoide
Breve recordatorio de qué es la tetrahidrocannabivarina y su importancia para nuestro organismo. El THCV es un «fitocannabinoide». Esto significa que se desarrolla de forma natural en las plantas, y en particular en el cáñamo.
En pocas palabras, un fitocannabinoide es un cannabinoide sintetizado por una planta, capaz de conectarse a nuestros receptores cannabinoides y, en términos más generales, de influir en nuestro sistema endocannabinoide.
El sistema endocannabinoide es descrito por el biólogo francés Bernard Calvino como un regulador de la homeostasis del cuerpo, es decir, de su equilibrio. Señala que este sistema actúa como vía de señalización y «es un regulador del dolor, pero también del apetito y la ingesta de alimentos, las náuseas, la motricidad…»
Dicho esto, un fitocannabinoide externo, capaz de interactuar con nuestro sistema endocannabinoide, puede modificar la acción de este sistema tan bien engrasado. El THCV puede, por lo tanto, actuar potencialmente sobre el dolor, la ingesta de alimentos, la ansiedad, la motricidad, la inflamación o incluso la memoria.
¿Qué se puede decir al respecto? Sin entrar en si es bueno o malo, no se trata de desacreditar la acción de los fitocannabinoides sobre el organismo. Estos, como el THCV, tienen un efecto sobre nuestro equilibrio y pueden representar un gran potencial para los investigadores. Se sabe que los estudios sobre el CBD se han retrasado en gran medida por la mala imagen que tenía el cannabis. Hoy en día, la comunidad científica no quiere volver a cometer ese error. Como decía Nicolas Donzé, químico y toxicólogo, en su artículo sobre el tema, no hay que «dejar que la niebla de un solo cannabinoide, el THC, oculte las cualidades de los más de 100 componentes restantes».
El potencial científico del THCV: los efectos
Pero entonces, ¿a dónde acudir para comprender los efectos del THCV? La respuesta es sencilla: a los estudios científicos. Los investigadores se esfuerzan cada día por trabajar en los fitocannabinoides del cáñamo y sería una lástima anteponer la opinión pública al trabajo científico. ¿Qué dice la ciencia sobre los efectos del THCV?
Apetito y THCV
La tetrahidrocannabivarina muestra cierto potencial en lo que respecta al control del apetito. A diferencia de muchos cannabinoides, tendría un efecto supresor del apetito, lo que podría resultar interesante en el tratamiento de la obesidad o la diabetes. Un estudio publicado en el Journal of Cannabis Research (vol. 2) titulado «Δ9-tetrahidrocannabivarina (THCV): comentario sobre el potencial beneficio terapéutico para el control de la obesidad y la diabetes» (trad.) indica que el THCV «reduce el apetito, aumenta la saciedad y regula la energía del metabolismo», lo que podría resultar interesante en el contexto de la pérdida de peso y para los pacientes con diabetes tipo 2.
Este estudio explica con mayor precisión que el principal efecto del THCV no se refiere necesariamente a la ingesta de alimentos, sino más bien a la regulación de la glucosa plasmática, los niveles de insulina y los triglicéridos del hígado. Los estudios, realizados principalmente in vivo en ratones, demuestran que la tetrahidrocannabivarina actúa sobre la sensibilidad a la insulina. Esto es también lo que explica un estudio de Nutrition & Diabetes que ha podido demostrar que la acción del THCV no se centra tanto en la sensación de hambre y la ingesta de alimentos como en la regulación metabólica.
La ventaja para la comunidad científica sería que el THCV podría sustituir al Rimonabant, un medicamento controvertido que, al igual que el THCV, actúa como agonista inverso sobre el receptor CB1, pero que provoca numerosos efectos secundarios. ¡La tetrahidrocannabivarina podría cambiar las reglas del juego, con los mismos efectos metabólicos pero sin los efectos secundarios!
¿Qué se puede decir al respecto? El THCV representa actualmente un verdadero potencial terapéutico para la comunidad científica. Podría contribuir al tratamiento de la obesidad y la diabetes. Sin embargo, los estudios aún están en curso. Antes de creer a los influencers de Instagram que te dirán que se trata de un remedio milagroso para perder peso, es mejor saber que solo es útil para las personas que realmente lo necesitan.
THCV: un neuroprotector
Muchos científicos se inclinan por la tetrahidrocannabivarina por sus propiedades neuroprotectoras. Un estudio prometedor en ratas buscó demostrar que la tetrahidrocannabivarina podía reducir los síntomas de la enfermedad de Parkinson. ¿El motivo? El THCV activa los receptores CB2 (se une a ellos e imita a nuestros endocannabinoides) y, por el contrario, podría actuar como agonista/antagonista sobre los receptores CB1, que controlan procesos de nuestro sistema nervioso. Es más, parece que la tetrahidrocannabivarina es un potente antioxidante.
¡El estudio es optimista! Los resultados parecen indicar una ralentización del proceso degenerativo. Al parecer, no es tanto su acción sobre los receptores CB2 lo que está en juego, sino más bien sus propiedades antioxidantes, que podrían reducir la pérdida de ciertas neuronas (en particular, las neuronas dopaminérgicas nigroestriatales), implicadas en la enfermedad de Parkinson. Se habla de «neuroprotector».
Otro estudio en ratones, publicado en la revista científica Neurobiology of Disease, demuestra también que la tetrahidrocannabivarina reduce las discinesias (anomalías del movimiento) relacionadas con la enfermedad de Parkinson. También podría tener propiedades anticonvulsivas.
¿Qué se puede decir al respecto? Algunos estudios demuestran efectivamente un efecto neuroprotector del THCV. Sin embargo, no hay que olvidar que los estudios aún están en curso. Por otra parte, para lograr este efecto, es necesario tomar una dosis precisa.
Tetrahidrocannabivarina y dolor
Además de su potencial neuroprotector y regulador del metabolismo, el THCV ha demostrado potencial en lo que respecta al tratamiento del dolor nociceptivo (dolor provocado por una agresión al organismo, como en el caso de una reacción inflamatoria, por ejemplo). Varios estudios, recogidos en el artículo «¿Son el cannabidiol y la Δ9-tetrahidrocannabivarina moduladores negativos del sistema endocannabinoide? Una revisión sistemática», demuestran que el THCV aumenta el potencial antinociceptivo (analgésico) del THC, sin provocar los efectos secundarios del THC, como la ansiedad.
¿Qué se puede decir al respecto? La tetrahidrocannabivarina tiene múltiples funciones y, haciendo un buen uso de este fitocannabinoide, cabe esperar formas más saludables de aliviar el dolor. No tiene los efectos secundarios del estupefaciente THC ni tampoco los de otros agonistas inversos sintéticos del receptor CB1, como el Rimonabant.
¿Cómo actúa el THCV sobre nuestro sistema endocannabinoide?
La tetrahidrocannabivarina actúa sobre los receptores de nuestro sistema endocannabinoide de una manera que le es propia. Se podría decir que es radicalmente opuesta al tetrahidrocannabinol (THC) en cuanto a sus efectos sobre nuestros receptores CB1 y CB2.
Mientras que el THC es un potente agonista del receptor CB1 (se une a él e imita con fuerza la acción de nuestros endocannabinoides), el THCV es un agonista inverso, o incluso un antagonista. Por lo tanto, produce el efecto contrario: mientras que uno estimula nuestros receptores, el otro apenas los altera. Esta es la razón por la que el THCV no es psicoactivo. Su acción neutra sobre el receptor CB1 evita que se convierta en psicoactivo.
Sin embargo, conviene recordar, como hacen numerosos artículos de farmacología, que el THCV no actúa de la misma manera sobre nuestros receptores según la dosis utilizada. El artículo ya citado «Δ9-Tetrahidrocannabivarin (THCV): a commentary on potential therapeutic benefit for the management of obesity and diabetes» anima a continuar la investigación por este motivo, ya que «[a] diferencia del THC, los beneficios terapéuticos y clínicos del THCV, relacionados con su ausencia de efectos psicoactivos en los estudios en humanos, son de gran valor para la farmacoterapia. Pero, por otro lado, la doble actividad del THCV sobre los receptores CB1 y CB2, que muestra efectos agonistas o antagonistas según la dosis, nos indica la necesidad de desarrollar la investigación». (trad.)
Es más, el artículo «Are cannabidiol and Δ9-tetrahydrocannabivarin negative modulators of the endocannabinoid system? A systematic review» demuestra que los resultados relativos a la acción del THCV varían según se hayan obtenido in vitro o in vivo. Por lo tanto, existen variaciones en los resultados entre los ensayos de laboratorio y los realizados en seres vivos.
Esta variedad de resultados también ha sido descrita por Raphael Mechoulam, el químico israelí que fue el primero en aislar la molécula de THC, como contradictoria en el British Journal of Pharmacology.
¿Qué se puede decir al respecto? La naturaleza de la interacción del THCV con nuestros receptores no es neutra. Según la dosis y la naturaleza del estudio, la tetrahidrocannabivarina parece actuar como agonista inverso y antagonista. Esta incertidumbre sobre los efectos del THCV en nuestro sistema endocannabinoide aún debe resolverse mediante estudios más exhaustivos, aunque el cannabinoide es extremadamente prometedor. Cabe señalar que la mayoría de los estudios se realizan con ratas o ratones de laboratorio, lo que no refleja completamente sus efectos en los seres humanos.
¡Concluyamos!
Ahora que tienes una visión más clara del tema, puedes comprar THCV con el ojo crítico necesario. La tetrahidrocannabivarina es prometedora, pero aún carece de estudios, especialmente sobre la naturaleza exacta de su interacción con nuestros receptores en función de la dosis. La mayoría de los consumidores la utilizan para relajarse o aliviar las molestias cotidianas. Se trata, sin duda, de una molécula para el bienestar y no de un medicamento.
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